Buenos Aires (Notas especiales).- La noticia que el gobierno norteamericano
contempla ataques con armas nucleares ha conmocionado al mundo.
Otras fuentes sostuvieron que el Pentágono determinó
a siete naciones consideradas ³hostiles² como posibles
blancos. Esos países son Irak, Irán, Corea del Norte,
Siria, Libia, China y Rusia.
La paloma negra
de Washington, el secretario de Estado Colin Powell, aclaró
luego que la información suministrada por los diarios ³Los
Ángeles Times² y ³The New York Times² no era
exacta pero aclaró que si bien no tenían intenciones
de luchar con armas nucleares ³a no ser -enfatizó- que
se produzcan una serie de circunstancias², pero sobre esas
³circunstancias² no aclaró nada.
Demás
está decir que la bravuconada norteamericana, al estilo texano,
de donde procede Bush, puede sumir al mundo en el caos atómico.
China, Rusia, Irán y probablemente Irak, poseen armamento
nuclear. También otras naciones en zonas de conflicto, el
islámico Pakistán y la India hinduísta.
Es sabido que
desde principios de los años noventa, durante la disgregación
soviética y en los años posteriores, armamentos nucleares
fueron vendidos en el mercado negro a naciones y grupos islámicos
y a otros grupos, posiblemente terroristas, sin identificación
posible. Investigadores de la Universidad de Stanford, en California,
han compilado lo que, según afirmaron hace dos semanas, es
la mayor base de datos de material nuclear robado o extravia. Según
ese informe, al menos 40 kilogramos de uranio y plutonio fueron
robados de los reactores nucleares de la ex Unión Soviética.
Una parte fue recuperado pero dos kilogramos de uranio enriquecido
de una planta en Georgia siguen perdidos, probablemente en manos
de separatistas.
Israel poseería
armamento nuclear aunque nunca lo admitió ni realizó
pruebas con ese presunto arsenal entregado por Washington como disuasivo
de un ataque atómico desde las naciones islámicas.
China comunista ha vendido armas estratégicas de destrucción
masiva y tecnología de misiles a Pakistán, Irán
e Irak.
Bush no es el
primero en proponer la utilización nuclear luego que el presidente
Harry Truman ordenara arrojar varias bombas atómicas en 1945
a las ciudades japoneses de Nagasaki e Hiroshima. El republicano
de extrema derecha Barry Goldwater que perdió las elecciones
frente a Lyndon Balmes Johnson, proponía el uso nuclear contra
la Unión Soviética y otros países comunistas.
El estúpido presidente Richard Nixon, propuso el 25 de abril
de 1972 terminar el conflicto con Vietnam del Norte utilizando bombas
nucleares. Tales hechos fueron revelados al desgrabarse 500 horas
de cintas donde aparecen conversaciones del ex presidente con su
secretario de Estado Henry Kissinger. En junio del mismo año,
Nixon volvió con su propuesta de guerra nuclear nuclear,
apoyado por su asesor Charles Colson, pero nuevamente fue disuadido.
¿Hacia
el terror nuclear?
La agencia noticiosa
ANSA informó que las revelaciones de los diarios ³Los
Ángeles Times² y ³The New York Times² sobre
la agresiva política nuclear de George W. Bush fueron reveladas
por el gobierno de Israel. El diputado Yasser Nehlawi, miembro del
Comité para la Seguridad Nacional del Parlamento sirio sostuvo
recientemente una versión en ese sentido.
El plan es auténtico.
Washington dijo que no piensa utilizar armamento nuclear pero no
negó la existencia de ese plan bélico, considerándolo
solo como una de las tantas ³hipótesis² militares.
En la copia que obtuvo un analista y colaborador de ³Los Ángeles
Times², William Arkin, habitual operador periodístico
del Pentágono, que se titula ³Análisis de la
Condición Nuclear² (NPR según sus siglas en inglés)
se marca claramente los siete países mencionados como potenciales
blancos nucleares. ³Esto es dinamita², dijo Joseph Cirincione,
un experto en armas nucleares del ³Carnegie Endowment for International
Peace² en Washington. No es dinamita sino energía atómica
aplicada a fines destructivos.
El documento
revelado ahora -en una operación de inteligencia dirigida
a la disuación y a sembrar el espanto- sostiene que Corea
del Norte, Irak, Irán, Siria y Libia ³mantienen una
histórica hostilidad hacia Estados Unidos y sus socios²
y ³respaldan o amparan a terroristas y tienen un programa activo
de WMD (siglas en inglés de armas de destrucción masiva)
y misiles². Se afirma allí que si China ataca a Taiwán,
Corea del Norte a la Corea del Sur e Irak a Israel, Washington usará
las bombas nucleares para defender a sus socios. Sobre Rusia se
considera que si bien no existen ahora ³las fuentes ideológicas
del conflicto² una eventual contingencia nuclear es ³posible²,
pero ³no esperable².
El informe se
refiere también a otros dos escenarios, el de la utilización
de armas biológicas y químicas y a una posible guerra
cibernética relacionada con la estructura informática
nuclear.
Los funcionarios
de la gestión Bush hablan ahora de que la cuestión
se ha replanteado a raíz de los hechos del 11 de setiembre
del 2001 -el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y el edificio
del Pentágono-, pero en este sentido, tanto el jefe del Pentágono,
Donald Rumsfeld, como el subsecretario de Estado, John R. Bolton,
con sus declaraciones están deformando los hechos. A ellos
se ha sumado en meses anteriores el director del ³Sandia Nuclear
Laboratories², Paul Robinson, quien ha solicitado al gobierno
³armas nucleares de alta precisi´´on y baja potencia²
para contemplar ³la destrucción de algunos objetivos
mínimos².
Trasfondo de
la política de Bush
Desde muchos
antes del 11 de setiembre, los funcionarios del gobierno de Bush,
exponentes del pensamiento e intereses del ³complejo militar-industrial²
norteamericano, pensaban en que la ampliación de la ³defensa
del país² no solo debía cumplirse con un ³escudo
antimisiles² sino que debía extenderse a la estrategia
bélica nuclear.
El Pentágono
presionaba para lograr un cuantioso aumento de más de 20.000
millones de dólares para el presupuesto del 2003 pero, si
bien esa cifra era menor a los 33.000 millones de dólares
aprobados por el Congreso en el 2001, el nuevo reclamo por la utilización
de armamento nuclear y de guerra antibacteriológica y cibernética,
intenta que una gran parte del dinero de los contribuyentes refuerce
las partidas del militarismo en detrimento de las inversiones en
educación y salud. Todo esto sin contar la financiación
de los costos de la guerra en Afganistán o el esfuerzo de
las defensa contra presuntos ataques terroristas, los cuales seguirán
siendo financiados por asignaciones presupuestarias suplementarias
de emergencia.
La nueva ideología
belicista de Bush no proviene de los hechos del 11 de setiembre.
Son anteriores y corresponden a lo que se describió en el
Documento Santa Fe IV, escrito por la extrema derecha del Partido
Republicano, dirigida por Lewis Arthur Tambs e integrado por un
comité de periodistas, militares y profesores universitarios
extremistas. En ese documento se demoniza a China; se exige la recuperación
militar del Canal de Panamá; se plantea un enfrentamiento
a las economías asiáticas (Japón, sus ³tigres²
y China comunista) y una ³guerra de aranceles² contra
el Mercado Común Europeo. Para que no queden dudas sobre
la orientación ideológica de los asesores republicanos
de Bush, expresan en esas páginas odio contra Bill Clinton
y James Carter por sus ³políticas en materia de derechos
humanos².
Bush viajó
recientemente a Pekín para tratar de destrabar el ingreso
irrestricto de productos norteamericanos a China. Está claro
que una posible implosión del Japón capitalista, al
borde de una crísis como la de Argentina, complicaría
el comercio de Washington con Asia. Pero en China el presidente
norteamericano recibió un duro golpe. Pekín solo mantendrá
³zonas de libre comercio² en algunos enclaves destinados
particularmente a fortalecer su economía y reconversión
tecnológica pero mantendrá en todo el continente su
política proteccionista-industrial de acuerdo a su conveniencia.
Washington sabe
que no tiene todas las riendas sujetas de la política mundial.
En realidad nunca más las tendrá. Por eso acaba de
establecer barreras aduaneras en cuanto al acero; ha denunciado
el protocolo de Kyoto para favorecer a sus industrias contaminantes
-las peores del mundo- y ha roto el tratado antimisilístico
firmado con la entonces Unión Soviética, durante la
³guerra fría². La especulación nuclear es
otro de los tumores de la política norteamericana actual.
En pocas palabras,
Bush es un peligro
para la paz mundial (FIN).