Cartas
de John William Cooke
Compromiso
"Nada más por ahora. Como observación general
quiero agregarle que considero que los intelectuales nuestros que
están exiliados deben escribir sobre Perón y el peronismo.
No el ditirambo ni la propaganda masiva: en Chile (y, por lo que
sé, en los demás países) su popularidad es
inmensa. Me refiero a análisis, sencillos y medulares, sobre
lo que significa nuestro movimiento como posibilidad de emancipación
de las masas y países latinoamericanos. Hay mucho hombre
nuevo que no quiere entrar en el engranaje de opresión colonial,
y repudia por lo tanto a los partidos políticos actuantes;
gran parte va al comunismo o se pierde en estériles nacionalismos
de extrema derecha por falta de un movimiento que en su país
juegue el papel que el nuestro tiene en la Argentina. Todos esos
elementos tendrían que ser simpatizantes suyos, pero contra
la campaña antiperonista habría que oponerles la divulgación
de lo nuestro, escrito en el idioma que les gusta. Ud. no puede
hacerlo por falta de tiempo, pero deben ocuparse los que dispongan
de él. Creo que es mejor el silencio que los "bodrios";
pero hay algunos muchachos que pueden hacer artículos, folletos,
etc. Que los músicos escriban canciones y los poetas versos.
Movimientos insignificantes con respecto al nuestro tienen su literatura
y casi me atrevería a decir su folcklore. ¿Es que
todos esperan que Ud. haga todo? En septiembre de 1955, María
Granata y Alicia Eguren escribieron un poema cada una, que yo hice
imprimir y fueron más efectivos que muchos volantes como
armas de lucha contra el gobierno de Lonardi. Los repartimos en
las fábricas y la gente tenía desesperación
por hacerse de un ejemplar de esos volantes.
Lo abraza.
Cooke
Perón - Cooke, Correspondencia. Obras de John William Cooke,
Colección Hombres del Tiempo, Granica Editor, Buenos Aires,
1972.
CARTA DE JOHN WILLIAM COOKE, COMO SECRETARIO DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA
PERONISTA, A DOS COMPAÑEROS DE FOETRA. Noviembre de 1964.
Compañeros H. M. y J. F. del Sindicato Buenos Aires de Foetra.
Estimados Compañeros:
Durante bastante tiempo he estado prófugo fuera de mi domicilio,
circunstancia por la cual recién en esta mañana llego
a mis manos la invitación para asistir al "Cabildo Abierto
Telefónico". Pese mis esfuerzos, no he podido cancelar
un compromiso contraído con bastante anterioridad con compañeros
trabajadores del Uruguay, que mañana regresan a su país.
En consecuencia, justo con mi agradecimiento por la invitación,
les hago llegar mis excusas por no poder participar en ese encuentro.
Pero también deseo hacerles presente que si bien toda participación
en actos relacionados con la clase obrera, constituye para mi un
deber y una satisfacción, en este caso del sindicato telefónico
capital, me es particularmente penoso no contribuir al debate y
estar presente. En un momento en que la clase obrera afronta las
condiciones durísimas creadas por un gobierno que ejecuta
con dedicación implacable la política del régimen
restaurado en 1955, las estructuras organizativas están en
crisis y no pueden cumplir con su función de unir en una
voluntad común de resistencia las rebeldías generales
pero dispersas.
Y eso no se debe al rigor represivo de la dictadura militar, que
demostró estar dispuesta a todos los extremos de ferocidad
cuando, frente a un paro de actividades decreto un "escalada"
de represalias y se comporto como si hubiese vencido en una guerra.
Esa violencia potencial no ha necesitado, en general, transformarse
en actos prácticos, porque la combatividad obrera ha carecido
de los instrumentos funcionales que la cohesionase en consignas,
métodos planteos comunes. Lo menos importante, con ser algo
que la indignación obrera ha registrado perfectamente, es
el nombre de los responsables en diverso grado, de los que han incumplido
su mandato, demostrado su temor ante el enemigo, llevado a las filas
proletarias una derrota que no se produjo en los hechos sino en
la propaganda del régimen y en el espíritu de esta
pobre gente prisionera de las posiciones burocráticas, las
prebendas, los intereses individuales. Ellos, los dirigentes claudicantes,
demostraron ante el rigor de momentos de crisis hasta que grado
era profundo el deterioro de las organizaciones sindicales. Flores
de invernadero buscando siempre el calor oficial, en la primera
confrontación proyectaron sus temores y compromisos al conjunto
de la clase trabajadora, como si esta compartiese esas debilidades
nacidas en la dulce ociosidad de los cargos ejercidos sin vocación
revolucionaria.
Sus nombres no interesan, y pronto se los llevara al olvido, y cuanto
antes mejor. Pero si es preciso que no pueda especularse nuevamente
con la desmemoria de los trabajadores, que "lo burocrático"-
que es un estilo, una visión implantados por la clase dirigente
y no absorbida en la tierra fértil de las bases obreras-
sea desterrado para siempre. Y bien: para demostrar que solo algunos
dirigentes pero no las clases han traficado con el honor y templado
ante el primer redoblar de las espuelas mandonas para testimoniar
que diez años de desgracia no son factor para minar la moral
combatiente, para todo ese contraste están las direcciones
como la de Telefónicos Capital, que en los momentos de peligro
dijeron lo que muchos callaban, miraron de frente a las cosas y
dieron cumplimientos a las promesas y deberes contraídos
con las bases, que para los claudicantes del "dialogo"
y el "compromiso" y demás nombres del reformismo
pactista, son solo de discursos floreados de intrascendentes, por
esas razones, y pese a no poder expresarlo personalmente quiero
que tengan presente que los compañeros que militan en nuestra
Acción Revolucionaria Peronista y que pertenecen a otros
sectores del trabajo, han seguido con intereses y solidaridad emocionada
la lucha de ustedes con la prepotencia de los espadones gobernantes
y la complicidad del temor de parte de quienes tenían obligación
de apoyarlos mas halla de las formulas vacías. Y que el espectáculo
que han brindado algunos sindicatos y gremios que opusieron sus
escasas fuerzas y un clima viciado por la cobardía de muchos
no ha sido en vano ni ha pasado desapercibido en cuanto significa,
por quienes mantienen inalteradas su lealtad a la causa de la liberación
argentina, para cumplir con su vocación de nuestro pueblo
de realizarse como nación soberana y como sociedad sin explotación
del hombre por el hombre.
Caerán las estructuras de la depredación imperialista
y las estructuras del despojo de este capitalismo que esta llegando
al término de su ignominioso reinado. Para eso, todo esfuerzo
es digno de mención, ningún acto de consecuencia y
lealtad debe ser ignorado o desestimado. Y pronto llegara el momento
de las batallas definitivas, y el triunfo final, ante o después,
ha de redimir todos las frustraciones de esta época de infamia.
Los abraza fraternalmente
John William Cooke
Secretario General
Acción Revolucionaria Peronista
PROPÓSITOS
Contar con una información adecuada
no es sólo un derecho que la masa peronista se ha ganado
en sufridos años de lucha, sino también condición
esencial para cumplir su misión histórica de liberar
nuestra patria de la explotación nacional e internacional.
Sin embargo, desde las estructuras dirigentes del movimiento únicamente
le llegan trivialidades que nada agregan salvo confusión.
Las funciones inexcusables es extender y ahondar ese conocimiento
directo, elaborar críticamente datos de la realidad contemporánea
y presentar conclusiones que aclaren su sentido, extraer y generalizar
las enseñanzas que deja la acción colectiva, tareas
sin las cuales no se perfeccionan las formas organizativas y de
combate.
Es en la organización revolucionaria que se opera ese enriquecimiento
recíproco, al cual contribuyen los cuadros directivos con
las síntesis esclarecedoras que orientan a las masas obreras.
El peronismo lo necesita con urgencia, como punto de partida para
replantear sus inoperantes líneas políticas.
Para saber cuales son nuestras fallas y llegar a sus causas hay
que tener una visión global de la Argentina, de las fuerzas
que chocan en su seno, de las características que revisten
esos conflictos. Dentro de ese marco histórico, examinar
el significado del peronismo, con qué tendencias sociales
e irreductiblemente antagónico, qué políticas
lo condenarán a frustrarse y cuáles sirven al objetivo
de realizarnos como destino nacional.
Por no plantearse correctamente todo esto, las burocracias siempre
rectifican los aciertos y reinciden en los errores. La indigencia
teórica arrastra a los desastres estratégicos.
Lo primero que procuramos demostrar en la brevedad de este informe
es que la teoría política no es una ciencia enigmática
cuya jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados,
sino un instrumento de las masas para desatar la tremenda potencia
contenida en ellas. No les llega como un conjunto de mandamientos
dictados desde las alturas, sino por un proceso de su propia conciencia
hacia la comprensión del mundo que han de transformar.
John William Cooke - Diciembre de 1964
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