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Cultura

Notas

1 Cultura, una herramienta de construcción ( por argentinazo )
2 Reflexiones sobre patrimonio - participación social y desarrollo
( por Juan Martin Repetto )

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Cultura, una herramienta de construcción

“Nadie puede realizarse en un país que no se realiza.“
Juan Domingo Perón

“Nadie puede ser mejor que su propio país”
Héctor Tizón


Desde hace tiempo una pregunta me zumba en la cabeza: Los argentinos ¿qué país queremos...? Pero últimamente, esa pregunta zumbona que fue obteniendo variadas respuestas de acuerdo a cómo se movía la historia; últimamente decía, se transformó -por ese mismo devenir histórico- en otra más descarnada, más dolorosa: Nosotros, los argentinos, ¿queremos un país?, ¿queremos una Nación? ¿queremos una Patria? Todos los que cotidianamente dicen despectivos y distantes “Este país” o “Este país de mierda” ¿quieren pertenecer a éste, nuestro país, nuestra Nación, nuestra Patria?
¿Estamos de acuerdo que lo que queremos es la felicidad de nuestro pueblo y la reconstrucción y la grandeza de la Patria?
Si nos ponemos de acuerdo en este objetivo final, estratégico, que alentará todas nuestras acciones, me tomaría el atrevimiento de hacerles una sugerencia: Dejemos toda la parafernalia técnica económica, política, teórica para los técnicos, y nosotros, los políticos, el pueblo y todas sus instituciones dediquémonos a construir -a reconstruir para mejor decir- los valores esenciales, primarios, íntimos, elementales de nuestra nación de nuestra patria y estoy seguro que en ese territorio nos vamos a entender rápidamente.
Y aquí quería llegar.
Creo -comprendo, digo mejor, para que no digan que lo mío es un mero acto de fe- que la herramienta fundamental para esa reconstrucción es lo que llamamos la cultura.
Me preguntan por qué pienso así.
-¿No?
-Bueno, pero se los voy a decir igual.

 



Antes quisiera aclarar que como tanta otra gente entiendo a la cultura como el quehacer del hombre en todos sus aspectos. De allí que estoy convencido de las particularidades de cada hombre en cada distinto paisaje para hacer sus “cosas” -incluso las mismas cosas- aunque sean las más elementales y primarias. Las de todos los días. Por ejemplo la comida. Cada pueblo, cada paisaje tiene características propias para cocinar y comer a veces los mismos manjares. El paisaje condiciona. El paisaje nos construye, nos constituye emocional, espiritual, sensiblemente y por tanto nos constituye culturalmente, nos construye como entidad cultural. Nos crea pertenencia. Nos asimila a una colectividad. Nos identifica. Nos hace de un lugar y a partir de allí elegimos -¿o no lo elegimos?- crear nuestro lugar en el mundo o sea nuestra Nación. Por eso concluyo diciendo que la Nación, la Patria, es una construcción colectiva, fundamentalmente cultural. Creación de los hombres que queremos compartir un paisaje, una tradición, una mitología común. Elementos que hay que recrear y alimentar a lo largo del tiempo para nutrir a las nuevas generaciones que nacen en ese paisaje. Y esto es tarea de todos, es verdad, pero fundamentalmente de los dirigentes.
De esta base pretendo sacar dos cuestiones iniciales.
1º - Preguntarnos verdadera y profundamente todos los hombres de nuestra tierra si queremos o no tener una Nación una Patria un lugar en el mundo que sea el reflejo de nosotros mismos. Con nuestras contradicciones. Con nuestras virtudes y nuestros defectos -los que sin duda, si los vamos viendo y reflexionando sobre ellos, podremos corregir y convertirlos en virtudes- Repito entonces ¿queremos ser una Nación una Patria un lugar en el mundo?
Suponiendo que la respuesta fuera sí, digo:
2ª - La herramienta ideal para esta construcción colectiva, para la creación de esta colectividad, para esta unidad que es una Nación una Patria un lugar en el mundo es la cultura que supimos sintetizar los de esta parte de la tierra. Si nosotros logramos pararnos -en rigor quiero decir parapetarnos, defendernos, atalayarnos- en nuestras propias construcciones culturales que ya a esta altura son muchas y muy sólidas, las recetas económicas y políticas para solucionar la aguda crisis -para algunos terminal- en la que nos hallamos, las encontraremos fácilmente.
Por eso me permito seguir sugiriendo a aquellos que hoy, por la razón que fuere, se encuentran en posición dirigencial que dejen fórmulas, recetas y convencionalidades tecnocráticas y se atrevan a internarse en las honduras de las cuestiones culturales y construyamos desde ahí -con el objetivo estratégico de “la felicidad del pueblo y la grandeza de .la Patria”- nuestra Nación nuestra Patria nuestro lugar en el mundo. Con estos principios elementales los enemigos, de la misma, es decir nuestros enemigos, se revelarán solos.


De nos ser así, y ya me pongo pesimista, terminaremos disgregándonos, desapareciendo. Individualmente nadie llegará a ser más que nadie aunque tenga un peso más, un dólar más, en el bolsillo o en el corralito, porque como ya lo ha dicho nuestro Libertador José de San Martín “serás (seremos) lo que debas (debemos) ser o sino no serás (seremos) nada”
Amigos, compañeros, correligionarios, conciudadanos en fin compatriotas el tema está claro ¿no?.

ARGENTINAZO